El tema de los trastornos de la conducta alimentaria (TCA) preocupa gravemente y cada vez con mayor intensidad a la sociedad actual.
La última actualización del Manual Diagnóstico Estadístico, el DSM-V (American Phsycological Association 2013), establece como trastornos del comportamiento alimentario (TCA) los que se especifican a continuación:
Somos muchas las personas que, de una y otra manera y en mayor o menor medida, nos vemos incluidas en esa “burbuja” aún bastante desconocida y muy ignorada de los TCA.
A simple vista, parecen trastornos que podrían atribuirse a personas superficiales, con un ego alto, en las que el físico es lo único a tener en cuenta, pero no es así.
La sociedad y el sentirnos juzgados continuamente por nuestro aspecto exterior, nos hacen pensar y ver las cosas de esta manera, pero en realidad son individuos con una autoestima muy baja y para los que la opinión social se convierte en algo primordial. Por lo general viven en un estado de ansiedad continuo por ser aceptados, algo que se refleja en la comida, en el miedo a engordar, en la no aceptación de su estado físico,… convirtiendo al TCA en el síntoma del problema, no en el problema en sí mismo, un síntoma que se trasforma en una manera de pedir ayuda y de reclamar atención, en un grito mudo que busca ese apoyo que les falta.
En muchos casos los trastornos alimentarios son para estas personas la única manera de comunicarse con el resto del mundo.
Este tipo de trastornos tienen un denominador común, esto es, control absoluto de la ingesta, aunque nunca se debe generalizar, ya que cada caso es individual y presenta características propias.
Aunque los problemas relacionados con la ingestión de alimentos son considerados una epidemia del siglo XXI, está claro que la conducta alimentaria ha sido un aspecto importante en la vida del ser humano en todas las culturas y a lo largo de distintas etapas históricas. Pero la causa del acto de controlar la ingesta de alimento, bien sea restringiéndolo, bien sea excediéndose, ha variado notablemente con el paso del tiempo a medida que la sociedad ha ido evolucionando, convirtiéndose en la actualidad en un mero hecho estético.
Pero de verdad ¿es algo tan simple? ¿La razón puede ser tan banal?
¿Es exclusivamente la estética impuesta por la sociedad actual la que nos lleva a comer más o menos?
EVIDENTEMENTE NO.
No se sabe aún a ciencia cierta cuál es la causa o la razón por la que se padece un TCA. La comorbilidad con otros trastornos psíquicos y físicos, los problemas sociales, familiares y de relación, y la influencia de los mensajes dirigidos a la infancia y a la adolescencia, se sitúan entre los posibles desencadenantes, aisladamente o asociados entre sí, de un TCA. Estos factores que participan en el origen y desarrollo de estos trastornos se han agrupado en dos categorías:
A las dos categorías anteriores habría que añadir una tercera, conocida con el nombre de factores perpetuantes o de mantenimiento, aquellos que interfieren en el proceso de curación de un trastorno ya iniciado, y prolongan su duración.
Para tener una idea más clara de todo este proceso etiológico, lo vemos resumido en la siguiente figura (Garner 1993):

Consulta Presencial
Se realizan en consulta privada en Las Arenas
- Se llevará a cabo una primera sesión, en la que mediante una entrevista conoceré todos tus hábitos alimentarios, historia clínica,…
- Posteriormente se realizarán las sesiones que sean necesarias según el plan de objetivos a alcanzar y mantener.
- Se mantendrá un contacto mediante correo electrónico o móvil.
Consulta Online
Se llevan a cabo vía Skype
- Se llevará a cabo una primera sesión, en la que mediante una entrevista conoceré todos tus hábitos alimentarios, historia clínica,…
- Posteriormente se realizarán las sesiones que sean necesarias según el plan de objetivos a alcanzar y mantener.
- Se mantendrá un contacto mediante correo electrónico o móvil.